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Archive for 13 abril 2011

Soñé IV

Bajaba las escaleras del edificio donde parece ser que vivía, estrechas, a tramos con luz a tramos en sombra.
Los recibidores de cada planta muy amplios para unas escaleras tan estrechas.

Mientras bajaba de mi bolsillo trasero sacaba un papel. En el se asemejaba la estructura de un boletín de parte de trabajo en dos espacios, la hoja era grande, un A3 con dos dobleces.
El texto escrito en grande justificaba mi asistencia a una feria a mi jefe, firmado por mi propio jefe. El estilo de todo era como un ‘banner’ chino de grandes caracteres escrito a pincel con tinta, marrón, pero del aspecto de la melaza, pegajosa y que no secaba. Sin embargo nada del contenido se entremezclaba o estropeaba.

Lo ojeaba y lo guardaba de nuevo, al llegar abajo en una pared a la salida del portal una lista de los morosos de la comunidad, con el mismo aspecto que mi justificante pero con tinta de tampón.
Me alegraba saber que no estaba en esa lista y a la vez pensaba que eso era lo normal.

Al salir del portal recogí un tiesto relativamente grande; pintado de azul y con tierra hasta un poco más de la mitad y que de el nacía un arbolillo, parecido a un laurel.

Caminaba hacia una boca del Metro (como no habría de aparecer en mi sueño lo que tanto tiempo me roba diariamente). Suena el móvil y es Mariona, me pregunta que hago, le cuento y acabamos hablando de la amistad. De lo importante que es y que en definitiva se comporta prácticamente igual que una relación.
Nos cuidamos unos a otros con la salvedad que si por un tiempo no hay noticias nada cambia.
El regreso se celebra y nada se pierde. Aunque también hay rupturas, traiciones o confusiones que separan. Incluso para siempre.

Llegamos a la conclusión que al fin y al cabo la amistad hay que ganársela como si fuese una relación.

Mientras deducimos, mientras divagamos yo llego a mi destino, la boca del Metro, que se encuentra en un alto del barrio y desde allí descubro un amanecer único.

El horizonte de la ciudad en un gris azulado, edificios altos, torres, barriadas… y más al fondo montes y algún pico destacable. Tras ellos entre bruma de amanecer salía el Sol, grande, blanco, perfectamente redondo.
Pero lo más asombroso era que a su izquierda se hallaba la luna, visualmente del mismo aspecto; y pensé, ‘es normal, al estar más cerca, proporcionalmente se representa al mismo tamaño’. Grande, blanca, redonda y con sus habituales rasgos lunares.

Me agaché, dejé el tiesto y …

Rippley decidió que ya era hora de levantarse.

Soñé una luna que se ponía a la veez que el Sol salía, ambos del mismo tamaño, grandes, claros, concisos, ...

Soñé una luna que se ponía a la veez que el Sol salía, ambos del mismo tamaño, grandes, claros, concisos, ...

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