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Archive for the ‘Costumbrismo’ Category

La caridad mal entendida

Hoy me tocó tomar el Metro una hora mas tarde de mi momento habitual.
Como cambia la cosa en una hora.
De darte empujones, pisotones e intentar acoplar las carnes tiernas de lo tempranas que amanecen a dudar de donde sentarte de ver tanto sitio libre (ya sabemos que el ser humano es un incondicional admirador de liar las cosas cuanto más fácil lo tiene).
Pensé ‘Que bien, así da gusto’. Tonto de mi, aun no sabia las sorpresas que deparan las ‘horas valle’ del Metro de Madrid.

Como suelo llevar los ‘cascos’ puestos casi nunca me llega nada de lo que sucede 6 metros más allá de mi, aunque sueles percatarte de que algo sucede si ves a la gente asomar sus cabezas hacia algún lado del pasillo del tren. Digo pasillo porque desde hace un tiempo tenemos trenes sin vagones. Son combois únicos.
El caso es que debido a la excesiva curiosidad de la gente de mi entorno pensé que me perdía algo, pero me aguanté, lo que ya en mi es rariiiiisimo.
Al rato el ‘tema’ llegó a nuestra altura.
Se trataba de un ex… Sí, un ex; un ex-presidiario. Un tipo duro. Alguien con mucha vida, valor, actitud. Un chulo, vamos, para que me entendáis.
Este maromo se dedicó durante más de doce minutos a explicar que el era una víctima del sistema y que la sociedad le daba continuamente de lado y le ponía trabas.
Nada de esto sonaría feo si se tratase de una película americana donde desde el minuto 3 nos sentiríamos identificados con el personaje, pero en este caso el tono de voz, los argumentos, la verborrea, el nerviosismo y la constante insistencia en su bondad y su victimismo me hicieron pensar en que ‘macho, lo menos que te puede pasar a ti tal y como nos hablas a los demás es que vuelvas al truyo’.
El legionario en cuestión quería vendremos pañuelos de papel para los mocos y para ello se dedicó durante un buen rato a querer dar pena. Pero claro, si me siento atacado va a ser bastante jodido que sienta pena, no es por nada.
A mi derecha un viajante, que no viajero, se afanaba en leer sus apuntes sobre Dbase4 o algo similar. Mil hojas hojeadas (lo he escrito bien) de un lado a otro. En esto que su corazón conmovido decidió participar con una ayuda. Como el tipo no era muy organizado (humano, sí, pero poco organizado) al llevarse la mano al bolsillo se le calló una hoja al suelo.
Personalmente desde mi posición no alcanzaba a dársela; ni me esforcé la verdad. Es más, pensé ‘no me jodas que le va a comprar pañuelos!!’
Pues sí.
Después de que tóooodo el mundo pasase de hacerle si quiera caso, ni con la mirada, llega este y le compra pañuelos para los mocos.
‘Le harán mucha falta’ deduje.
Según llega tan hábil vendedor a su altura este hombre le suelta unas monedas y el le entrega dos paquetitos de pañuelos; todo esto ante la estupefacta mirada de un servidor que había observado como un chulo con playeras Nike (porque se puede ser víctima y a la vez tener estilo) le pisoteaba la hoja a su comprador.
Ya os digo que la hoja después de esa ‘marca al agua’ solo pudo tener un destino, la papelera.
¿Cómo se puede pisar una hoja una vez y destrozarla?
Así, con esas se marcho nuestro legionario.
Cabe dentro de lo probable que en todo el tren vendiese a dos personas. A una lo vi yo.
La cosa no acaba. En el vagón a mi vera queda el buen samaritano que queriendo ayudar al prójimo lo que acaba siendo es el pardillo del dia.
Esto lo asevera el hecho que una vez desaparecido el vendedor, nuestro comprador se queda intentando guardar los paquetes de pañuelos en algún bolsillo a merced de …. sus hojas.
Por supuesto ya ha recuperado lo que antaño era como crear un registro nuevo autofiltrado por un campo determinado, ahora convertido en una serie sucesiva de manchas, pliegues y roturas en la que habían convertido aquel cacho de papel.
No pude por menos que decirme ‘es que ya no se fabrica el papel como antes’.
Mira tu que en ese incesante rato de meneos buscando los bolsillos este personaje llega a su destino y, apurado como solo un madrileño sabe estar se levanta intentando sujetar todas y cada una de las hojas. Sí, la rota también.
Sale escopetado del tren, entre los habituales empujones de los que sabiendo que hay que dejar salir antes de entrar le dan.

Y en eso que en uno de los ‘empujones’ va uno de los paquetes de pañuelos y se cae.
Y no de cuenta!!.
Que drama!!.
La gente haciéndole gestos y el, a lo suyo, las bases datos y la ayuda humanitaria….

Allí quedo todo, en el andén.
Ese si que dió pena, ese si que dijimos, ‘tanto aguantar para nada’.
Hablo del paquete, de pañuelos digo.

El otro paquete confundió la caridad de ese día. Y acabó siendo un pardillo.

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Categorías:Costumbrismo

Que triste …

… decidir condenar tu actitud o actividad social por un vicio. Y lo que es peor, por un vicio malo.
¿Si alguien es capaz de dejar de tomar café, cañas o copas porque no puede fumar en un local, porque no deja de fumar para poder hacer el resto de cosas y algunas más?
Hasta ese punto es grave el tema.

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Para este año, ante todo menos humos… -con foto-

Se que molesta, pero…. es lo mejor.

Hoy pude tomar un cafe y tomarme un sandwich mixto (lo que en mi es un ritual de fin de semana) sin que nadie me colocase su cigarrillo en la trayectoria de mi espacio. A ver, que no era su intención de molestarme, que no se ha dado cuenta.

Bueno…, la verdad, por otro lado, es que nunca se dieron cuenta de ese detalle.

Me alegra enormemente que después de tantos años aguantando a todos los que fuman  tengan que tomar acto de conciencia y, al margen de escucharles hablar de tolerancias y respetos (el mismo que ellos jamás mostraron con los que no fumamos) tengan que sentirse apartados como si fuesen unos apestados. Esto son palabras de muchos de ellos, yo jamás les llamé ni les califiqué así. Pero nunca cayeron que antes los apestados éramos los que no fumamos que al parecer no teníamos derecho a poder estar en un lugar público sin que tuviésemos que respirar ese humo.

Mal comentado es como si por no fumar no tuvieses derecho a estar en un sitio público. Tenías que fumar para ser poseedor de todo el derecho de estar ahí. ¿Qué es eso de que te molesta? Pues vete!! Nadie te obligaba a estar ahí. Lo haces porque quieres……

Pocas veces me enfrenté a un fumador, casi siempre terminando en dispusta con palabras del tipo ‘pues si no te gusta no entres’, ‘yo soy libre de poder hacerlo si está permitido’, ‘sois unos pesados, os jode que podamos hacerlo donde queramos’, y…. alguna burrada que un día me llevo a encararme con un señor mayor, al que probablemente me habría puesto en un compromiso gordo de ponerle la mano encima; y claro, era yo el no tolerante.

Pero ese señor, y los demás, no saben la de veces que callé, que omití sus acciones y la de veces que habiéndome perjudicado directamente hice como si nada. Entonces no se plantea como algo de tolerancia, como sentido común ni nada.

Es más, ahora, victimas ellos, se aflijen de que tomar un café no será lo mismo. Yo llevo tomando café años y sinceramente, no le veo el problema a hacerlo no fumando. El café sabe a café, como poco eso.

Están ahí ‘ranran-ranran’ con la ley, con los pocos beneficios y los muchos detrimentos (económicos) para los locales, cuando la mayoría no es ni el dueño del local.

La mayoría de los que se quejan, entran, se toman en café en 30 segundos, dos minutos a lo máximo y se quedan mínimo, y no exagero, media hora fumando, ¿que pierde el bar, el local?

Cuantas veces entras en un bar y ves a más gente fumando sin tomar nada ahí, haciendo tiempo. Acabarón su consumición, pero el cigarro no, y ese dura bastante tiempo entre comentario y comentario.

El bar gana en aire menos enrarecido, en algo de espacio que ahora por no estar no ocuparán, el café lo pagarán pelín más caro, sobre todo si lo comparamos con el precio del tabaco, y además ganaremos en comentarios tontos. Por que los comentarios que hace un fumador sobre el tema, seamos sinceros, son muuuy tontos. Se autojusifican sin saber que ya desde el primer día han ganado en salud. Al no estar tanto tiempo sentados en las banquetas están más activos, salen a la calle, caminan más y respiran más aire limpio. Han ganado desde el primer día y se oponen a ello.

Ahora tocará aguantar, sobre todo, a los chulos que plantarán cara a las leyes y por sus cojones se pongan a fumar en sitios no permitidos, haciendo comentarios del tipo ‘ me suda la polla, y si viene la policía que venga, me cago en su cabeza, ….’ Y no lo digo en plan ‘adivino’, es que ya lo he visto. Lo que esos no saben es que la denuncia va a al propietario del local, que le puede caer un paquete tremendo. Al chulo eso se la trae floja, porque es eso… muy chulo. Tonto, pero muy chulo.

Hay que dejar de buscar excusas baratas, que si los coches, que si de algo hay que morir, que si el derecho a hacerlo, que si …; ¡vale ya!

En un tiempo nadie lo verá tan mal, y los que ahora no volverán a ir a un bar, acabarán en ellos tomando cañitas con sus amigos porque la gente quiere y necesita relacionarse, y lo mejor será que muchisima gente verá que puede fumar menos y eso les alegrará…..

A cambio, prometo que cuando esté entre fumadores en sitios donde ellos puedan ejercer su derecho a fastidiarse, no diré ni una palabra del tema, me adaptaré a ello y lo soportaré, porque si en ese sitio se puede y yo quiero estar ahí por las causas que sea, debo de ser tolerante y dejar que sea así.

Clientes habituales consumen en su lugar habitual, mientras que los habituales ‘clientes fumadores’ departen fuera acabando su cigarro. La foto está tomada con iPhone y tratada para recrear el aspecto aunque nada de la imagen original fue modificado.

Aunque, hora que lo pienso, eso es lo que llevo haciendo toda mi vida….

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