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Archive for the ‘Viajes’ Category

Soñé IV

Bajaba las escaleras del edificio donde parece ser que vivía, estrechas, a tramos con luz a tramos en sombra.
Los recibidores de cada planta muy amplios para unas escaleras tan estrechas.

Mientras bajaba de mi bolsillo trasero sacaba un papel. En el se asemejaba la estructura de un boletín de parte de trabajo en dos espacios, la hoja era grande, un A3 con dos dobleces.
El texto escrito en grande justificaba mi asistencia a una feria a mi jefe, firmado por mi propio jefe. El estilo de todo era como un ‘banner’ chino de grandes caracteres escrito a pincel con tinta, marrón, pero del aspecto de la melaza, pegajosa y que no secaba. Sin embargo nada del contenido se entremezclaba o estropeaba.

Lo ojeaba y lo guardaba de nuevo, al llegar abajo en una pared a la salida del portal una lista de los morosos de la comunidad, con el mismo aspecto que mi justificante pero con tinta de tampón.
Me alegraba saber que no estaba en esa lista y a la vez pensaba que eso era lo normal.

Al salir del portal recogí un tiesto relativamente grande; pintado de azul y con tierra hasta un poco más de la mitad y que de el nacía un arbolillo, parecido a un laurel.

Caminaba hacia una boca del Metro (como no habría de aparecer en mi sueño lo que tanto tiempo me roba diariamente). Suena el móvil y es Mariona, me pregunta que hago, le cuento y acabamos hablando de la amistad. De lo importante que es y que en definitiva se comporta prácticamente igual que una relación.
Nos cuidamos unos a otros con la salvedad que si por un tiempo no hay noticias nada cambia.
El regreso se celebra y nada se pierde. Aunque también hay rupturas, traiciones o confusiones que separan. Incluso para siempre.

Llegamos a la conclusión que al fin y al cabo la amistad hay que ganársela como si fuese una relación.

Mientras deducimos, mientras divagamos yo llego a mi destino, la boca del Metro, que se encuentra en un alto del barrio y desde allí descubro un amanecer único.

El horizonte de la ciudad en un gris azulado, edificios altos, torres, barriadas… y más al fondo montes y algún pico destacable. Tras ellos entre bruma de amanecer salía el Sol, grande, blanco, perfectamente redondo.
Pero lo más asombroso era que a su izquierda se hallaba la luna, visualmente del mismo aspecto; y pensé, ‘es normal, al estar más cerca, proporcionalmente se representa al mismo tamaño’. Grande, blanca, redonda y con sus habituales rasgos lunares.

Me agaché, dejé el tiesto y …

Rippley decidió que ya era hora de levantarse.

Soñé una luna que se ponía a la veez que el Sol salía, ambos del mismo tamaño, grandes, claros, concisos, ...

Soñé una luna que se ponía a la veez que el Sol salía, ambos del mismo tamaño, grandes, claros, concisos, ...

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Soñé… III

En la terminal de un aeropuerto pasado el arco de seguridad en el embarque a falta de 10 minutos para cerrar puertas descubro que olvidé el billete impreso. En un principio la sensación de bloqueo es total; no daba crédito a lo que estaba pasando. Fue donde realmente perdí el tiempo ta que mientras pensaba en que estaba pasando otra parte de mi cerebro me pedía a gritos reaccionar; salir corriendo en busca del billete.
Cuando me puse en marcha recuerdo bajar por muchas escaleras, recorrer largos pasillos con gente que se cruza a tu paso, como un impedimento más. Pero yo, no corría, caminaba deprisa pero no corría. Miraba mi reloj y decía ‘voy bien, me da tiempo’.
Recojí el billete e incluse mantuve una conversación con alguien sobre lo que estaba pasando. Miraba el reloj y seguían faltando diez minutos pero a la vez existía una angustia; siempre era saber que podía y a la vez siempre ver que el regreso era muy largo y complejo.
En el regreso recuerdo atravesar los mismos pasillos y subir de forma fatigada pero contínua varias plantas de escaleras; llegar de nuevo al control y con la certeza de tener tiempo y la angustia de llegar tarde

Desperté sin saber que pasó con ese vuelo, su lo tomé o lo perdí. Y todo en diez minutos contínuos.

Verdades y mentiras de este sueño:

No puedes estar en el embarque sin billete porque en el control anterior te lo piden. Me tendrían que haber impedido el paso.
No llevo reloj desde hace años.
Es cierto que nunca corro por un transporte, puede que vaya rápido pero nunca corro. En mi interior subyace más la fuerza de que si se va es lo que tiene que ser.
¿Habrá transcurrido este sueño en diez minutos exactos?

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Soñé…II

En la antigua empresa donde trabajaba hablando con los excompañeros; con algunos. Miradas de sorpresa por parte de unos, aprobación de otros y puñaladas visuales con otros. De esas de ya te pillaré un día tonto de estos y en ese mismo instante tu solito te sentirás tan mal que no hará falta más que dar media vuelta y a otra cosa. Intercambio de recuerdos, ‘¿te acuerdas como era…’ o ‘antes, cuando estabas tu … . Algunos encuentros fueron muy entrañables.

Tomé un camino, era como la calle principal de un pequeño pueblo. De esas de acera estrecha, que baja en forma de ese y que es la carretera a la vez que cruza. La luz era tardía y cálida, predominaban amarillos cobrizos y marrones. Había llovido, era otoño, pero no hacía frío.

A la salida del pueblo el cruce que a la izquierda tenía una especie de bar con terraza en el campo. A la Ribera de un rio. Frondoso.

Grité -a alguien- que avisasen para venir -a alguien- y mientras dirigí mis pasos a un lago, muy poco profundo, como un humedal. Miré y vi piedras con verdín iluminadas por esa luz tardía. Y descubrí pequeños peces planos que al posarse sobre el fondo se camuflaban en el. Descalzo me metí al agua. Estaba fría pero agradable y por allí camine un rato siguiendo pequños peces. Al salir por la orilla ligeramente embarrada mis pies se undieron un poco. Esquive a un señor gordo en bañador con su barriga portentosa y un puro. Miraba a sus supongo que nietos bañarse. Retome camino de regreso con una llovizna. Otoño pero cálido. Subiendo la calle-carretera central unos niños bajaban en bicicleta rápida y agresivamente. Un municipal ya mas que harto de dicha situación les para y les dice que tendrán un accidente

Inmediatamente mi mente salta a los niños de nuevo. En otro instante. Los niños estaban regulando el trafico de coches, motos, peatones… Como si hubiesen aprendido la lección.

Otoño pero cálido. La luz era tardía y cálida, predominaban amarillos cobrizos y marrones.

Pronto predominó el tener que irme a trabajar.

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Soñé … I

… que cruzaba un camino, al principio con tigres agazapados que me rujían pero mantenían la distancia. Era como que sabían que les podía. Según avanzaba había lobos que igualmente me acechaban pero no atacaban. Animales salvajes agresivos pero siempre manteniendo la distancia. Excepto una especie de pequeño zorrillo que se lanzó desde lejos hacia mi, en una carrera frenética llena de rabia. Esquivé su primer envite y automáticamente pensé que si dejaba que me atacase, los demás se echarían encima mío. A su segundo intento un golpe en su hocico le hizo huir lastimosamente. El resto quedo en sus posiciones. Situación controlada, y camino adelante ….

Instantes después, desperté.

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De nuevo por Almería.

diciembre 20, 2007 Deja un comentario
Una vez más viajé a Almería en Diciembre. Ya parece que se convierte en una costumbre. Una escapada en verano a bucear y otra en invierno a relajarme.
Algo tiene Alemería, o algunos de sus sitios que me hace retornar a comprobar que siguen ahí.
Ayuda bastante tener alli a una gran amiga, desde luego. También que sea un punto de referencia familiar por que es allí donde mi primo siempre que puede baja a descansar y de paso me permite compartir con él las inmersiones.
 
En esta serie de fotos hay de más de lo que ya conozco o fotografíe en otras ocasiones, pero poco a poco le voy poniendo más mi sentimiento que la parte técnica de la fotografía.
 
En la Primera parte aparecen imagenes tomadas con un teléfono móvil de 2 mgpx, y vaya. Menuda sorpresa me llevo, porque usando los poquísimos ajustes de los que dispone y disparando un poco al azar, casi sin apreciar la toma en la pantalla, descubres que si no tienes grandes pretensiones puedes sacar cosas válidad para ver. Las tomas del ancla en La Isleta del Moro me hicieron renegar de no llevar la réflex encima, por que después de ver esas fotos imaginé que podría haber sacado más partido a ese instante. Pero bueno, el ancla seguirá allí cuando vuelva.
 
Me gustan las nubes, que le voy a hacer. Me gustan los días tormentosos. Añaden dramatismo a las escenas. Permiten hacernos saber que no somos nada, que si la naturaleza quiere nos borra de un plumazo. A los pobres antes que a los ricos, eso sí.
 
Los animales tienen la soltura de lo inesperado. Otro motivo por el que renegué de olvidar la cámara fue por que Kune se pegó una carrera al lado del coche algo increible, pero Kune también estará allí la próxima vez, tampoco se trata de tener al animal corriendo tooodos los días hasta que al niño le de por sacar esa foto especial para él.
 
Entre Roquetas y Almerimar hay unas pequeñas salinas (la zona por donde corrieron Kune y Gordo), donde hay flamencos y otras aves. Para eso la cámara del teléfono se queda pequeña. Pasadas esas salinas hay una consecución de playas practicamente solitarias todo el año o con poco flujo de gente en verano. Solo hay algo malo, que algunos de los que van son los típicos cerdos que deben de pensar que la playa se limpia sola. Un televisor, una silla, un casco, botellas, garrafas, bolsas, etc., etc., etc….
¿De verdad hay gente tan guarra en el mundo?
 
Al menos sitio tienes para ponerte en algun lado menos contaminado.
 
El faro de Mesa Roldán justo por encima de la Playa de Los Muertos (famosa por sus muertos precisamente) es uno de esos faros a los que aun te puedes aproximar lo bastante para poder respirar la exencia de esos lugares. Sitios que hablan de soledad, de clima extremo y que sin embargo son la luz de los que usan otras vías de comunicación.
 
Esta vez en Almería hacía frio, pero nada comparado con el que hacia en el interior de la península. Viajar allí fue gratificante. Vi la casa nueva de Pila, su nuevo barrio y pude comprobar que distinta es la vida de la Capital con la de un núcleo urbano que acoge a tanta gente de fuera.
Almería está atestado de invernaderos, rodeados por pequeñas carreteras que unen las partes de arriba con las de abajo y que se usan a modo de atajos entre zonas de la misma puebla; Aguadulce, Roquetas, La Mojonera, Puebla de Vicar, …
Allí un lunes a las nueve de la mañana es como aquí un domingo a las diez el Paseo de la Castellana.
No tardará en hacer acto de presencia el ladrillo y la especulación, o al menos eso me parece a mi. En El Éjido se está construyendo un hotel, o una torre, desde la cual se podrá observar el mar. Primero el que crea la luz del sol reflejada sobre los plásticos de los invernadeos, y luego a lo lejos el de verdad. Supongo que ese será el que quieran vender a los posibles usuarios.
 
Almería me acoje y cada vez me gusta más. Pero por otro lado siento rechazo de algunas cosas que allí veo. Pero nada es perfecto.
Pienso seguir disfrutando de sus cosas buenas. Una cervecita y su ‘tapa’, que bien puede ser un calamar entero o una hamburguesa o un plato de carne con tomate. Playas enormes con un agua limpia. Pueblos pequeños y acogedores, con casas pequeñas y acogedoras. Y muchas más cosas que se pueden disfrutar. Como el buceo.
 
Agradecer a David las aportaciones que me hace con los nombres de los lugares. El también es un gran amante de la zona y se lo ha recorrido bastante. Me corrige los topónimos que yo por olvido no expreso bien en los comentarios de las fotos y eso es de agradecer porque como muy bien dice, a los lugareños les gusta que sus sitios estén bien escritos.
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